viernes, 12 de marzo de 2021

El enano gritón de puntillas que vivió un segundo


 "Era el eeeer mano me nooor var on de un padre ignorante y ceñudo de izquierdas de verdad, por la guerra, la posguerra y el franquismo. Su inevitable e inconsciente función  en la colmena era seguir siendo un iletrado ansioso por escalar la montaña del prestigio social y económico mientras ostien taba un barniz agresivo de justicia social y moral "prougresista". Cuanto más dinero, propiedades y horas liberosindicavagueadas acaparaba,  más extremamaba su personaje público de defensor de los derechos de los trabajadores, los oprimidos, las minorías y el feminismo freshko. Zerbeza y yin tonix en mano a 6000 eurix la photo en distante paraíso ganado con el sudor de la frente "defendida" por él de otros.  Uno de los clichés más previsibles y aburridos de nuestra sociedad, el justiciero pastoso forrado de mala conciencia, querido burguesito de saloon y red social entrado en añox, exaltado de justicia social de barato titular de panfleto o de golpazo de tuit para abnormals con hija en uni privada y chalet az ou en la sierra de Madriz, que ademax son los max castizouketes. 

Lo bueno es que la mayor parte de las personas nos morimos y ya está, se acabó, a los dos o three meses nadie le recordará casi nada, ni siquiera su mujer o su hija, porque, además, eso es lo que les pidió que hicieran cuando se muriera, como buen prou gre fem. Y así harán, como buenas fem cold hearts ego feelings que se quieren mucho y llevan vida equilibrada que incluye amar pero poco mientras brazean delicadas, sin mojarse el pelo, en la piscina que tú pagaste. Somos  sombras y ceniza, sí, pero qué contradictoria y agilipollada fue tu corta, prescindible y ridícula existencia el poquito tiempo que viviste, obediente y clónica hormiguita humana.  

Esto es lo más real y verdadero que te van a dedicar, aunque sea lo que más te duela. Esto es lo más sincero, este texto es lo que más te vio, lo que más te distinguió de otros. Lo único que hizo de tu farsa y la de tu entorno algo digno de mención."

Pablo Hass Shell Churchs

miércoles, 27 de mayo de 2020

Aullidos




     Hechiza la noche azul bajo la luz de la Luna llena y las estrellas, que baña un gran claro en el denso bosque de pinos. Una manada de ciervos enfermos acude a beber del lago que descansa en su centro. Las tranquilas aguas vibran levemente por la suave caricia del viento, mientras los ciervos abrevan.
    Brillan ojos inyectados en sangre en las lindes del bosque oscuro. De un lado, los lobos; del otro, los chacales. Sus pequeños cerebros se encuentran dominados por la bioquímica de la violencia. Ambos grupos penetran en el claro y se aproximan a sus presas. Huelen su debilidad, enfermas y acorraladas.
    Los líderes de chacales y lobos aúllan y su grupo amplifica ese aullido, mecánicamente, sin pensar, sin ser conscientes de que alienta y anuncia el preludio de una masacre. La furia, el odio visceral y la respuesta mecánica y reactiva de los perros salvajes convierte el claro del bosque en un infierno de destrucción de vida y deja las antaño serenas aguas del lago revueltas y teñidas de sangre caliente, mientras los cadáveres de lobos, chacales y ciervos se pudren en la serena noche y la enfermedad de los astados se propaga por el bosque. 
   Los lobos y los chacales se han despedazado mutuamente y han acabado con todo. Su enfermedad es su simpleza. Incapaces de afrontar problemas complejos y con una única respuesta al entorno cambiante: la agresividad, la violencia. 
   El ciclo de la vida transformará sus restos en materia y energía para otros seres y asomará la Luna llena sobre el lago sereno cada veintiocho días, un baile perfecto junto a la Tierra que perdurará durante eones.

domingo, 24 de mayo de 2020

Las cadenas de la interdependencia



La subjetividad humana es inevitable pero su exceso resulta insoportable, ofende a la inteligencia y es fuente de graves problemas para la Humanidad en general y para cada persona en particular.
 En política el exceso de subjetividad es la norma y lejos de avergonzar a su propietario, se muestra con orgullo, especialmente entre extremistas de toda condición. Me asombra cómo estos extremistas

ven terriblemente peligrosas y ofensivas las concentraciones y manifestaciones ajenas mientras defienden o callan sobre las propias, en un flujo de doble dirección que se retroalimenta, y cómo multitud de individuos que no ganan nada con ello defienden lo indefendible y propagan y alimentan ideas simplonas y terriblemente subjetivas, lesivas e injustas, simplemente porque provienen de lo que ellos creen que es su tribu, de la cual aceptarán con gusto que les hunda la vida porque es la única que defiende todo lo bueno, justo y noble de este ridículo Teatro del Mundo.
Que mi destino, mi vida, inevitablemente inmerso en la colectividad a la que pertenezco, dependa en gran parte de personas con tan pocas luces, tan tribales y primitivas, resulta a veces desesperante. Una sociedad que fomenta la subjetividad y las emociones por encima de la inteligencia, el método científico y el sentido común está abocada a ser dominada y manipulada sin ser muchas veces consciente de ello.
 Cada decisión que se va tomando resuelve un nudo temporal que ya no tiene vuelta atrás. Vivimos en una sociedad en la que los datos y la información que estos contienen fluyen en todas direcciones. Los gobiernos toman decisiones con ese flujo de información y son los responsables de las consecuencias de esas decisiones. Ignorar el conocimiento deliberadamente en base a criterios subjetivos y emocionales ha tenido consecuencias gravísimas en una situación como la que vivimos(28.000 muertos sólo en España, con nombres, apellidos y familia) y puede tenerlas de nuevo en el futuro.
 Estoy saturado de adultos infantilizados e inmaduros que creen que pertenecen a una tribu que tiene la razón, y de personas que repiten mantras de optimismo ñoño sin base ninguna—cada vez que leo que de esta vamos a salir todos juntos no salgo de mi asombro, simplemente contradice los hechos, luego no es verdad—. Es ridículo y dañino pero es un fenómeno individual y colectivo que, lejos de detenerse, se propaga como una plaga. Todos somos un poco estúpidos, eso es inevitable, pero la estupidez extrema —que no sólo se encuentra en los extremos— resulta insoportable. Se alimenta de su estupidez extrema antagónica, no tiene vacuna y es altamente contagiosa.
Las grandes tragedias del siglo XX(ej: 2 Guerras Mundiales, Yugoslavia, Ruanda), que parecemos haber olvidado, se fraguaron sobre las mismas bases. La violencia —no sólo física — y la guerra es la suma de múltiples subjetividades, manipulaciones y estupideces extremas. El que se crea libre de la amenaza de la violencia y la guerra vive tan engañado como el que se creía libre de la amenaza de una pandemia. Víctima de la subjetividad, las emociones y la estupidez.

jueves, 21 de mayo de 2020

El avión



Había hecho un gran esfuerzo por coger ese vuelo. Subí al avión, me acomodé en mi asiento y me quedé dormido de puro agotamiento. Una turbulencia me despertó con brusquedad. No podía creer lo que veía. Varios pasajeros yacían muertos en sus asientos sin que nadie les ayudara. Muchos otros tosían y les dolía el pecho. Las azafatas que les habían auxiliado agonizaban al final del avión. Miré por la ventanilla y pude ver el motor envuelto en llamas. Me asomé al otro lado y encontré la misma situación. Me extrañó la verborrea sin sentido del piloto a través de los altavoces. Abandoné mi butaca y me dirigí hacia la cabina. Por el camino me crucé con varios pasajeros muy alterados, soliviantados, siendo reducidos por un corpulento azafato. Aporreé la puerta de la cabina y nadie respondió, aunque pude escuchar encendidas disputas. Me armé de valor y decidí abrir la puerta de una patada. Ante mis ojos se desplegó un espectáculo dantesco: varios hombres armados encañonaban al piloto. Lucían brazaletes con escudos de entidades que no existían. El copiloto se había abierto la camisa y dejaba entrever una camiseta con símbolos caducos, mientras trataba de arrebatarle al piloto el control del avión. Éste, un hombre de aspecto impecable, no paraba de gritar "el piloto soy yo, yo soy el piloto, yo, yo, yo", mientras se aferraba a los mandos, dirigiendo el avión contra una montaña reseca y baldía. Cerré la puerta y busqué los paracaídas por todas partes. Alguien me gritó que no había. Rugí como un león enjaulado. Regresé a mi asiento, junto a mis hijos. Me pellizqué fuerte en el brazo y me abofeteé la cara. No era una pesadilla, estaba pasando. Miré a mis hijos, los abracé muy fuerte y ya no los solté. Un impacto salvaje precedió a la bola de fuego que acabó con todos nosotros. Después, el mundo siguió girando durante eones.




























miércoles, 11 de septiembre de 2019

Atención al ciudadano

Buzón de atención al ciudadano del gobierno de España.
Solicito:
- Que la administración habilite una nueva opción de trato junto a Sr. o Sra: Completo Imbécil, a la cual me adscribiré inmediatamente. Necesito el mayor grado de sinceridad posible por parte del sistema. Me hará bien.
- Que la administración comience a tratarme oficialmente de nuevo como menor de edad, ya que ya lo están haciendo extraoficialmente.
- Que me proporcionen un listado de categorías a las que podría adscribirme como víctima de algo y que pueda acceder a ayudas por ello en un sólo clic. Me da mucha pereza andar buscando pero hay tantas que seguro que pertenezco a alguna.
- La abolición del sistema actual de recuento de votos y la sustitución por un sistema de asignación de mi voto al azar o rotatorio a cada partido político. No encuentro diferencias y me ahorraría el viaje hasta la urna.
- Que, una vez emitido el voto, se tire a la basura, y se cubran los puestos de gobierno con un sistema de tipo oposición por puntos, valorándose objetivamente capacidades como la idiocia, la egolatría y la psicopatía como altamente positivas para obtener el puesto. Ahorraríamos mucho tiempo y dinero y no harían falta cuotas.
- Un sistema oficial de manipulación de alta capacidad con un puesto de conexión en mi domicilio al cual poder enchufarme cada día durante un rato. Algún tipo de sistema de conexión a mi red neuronal que se salte mis sentidos y me aplique todo el chorro de texto, voz e imágenes directamente y en un breve período de tiempo. Así el resto del día podré dedicarme a lo importante y se asegurarán de que recibo mi dosis y hago lo que quieren.
- Que se me permita mostrarme orgulloso y chulesco respecto a mi ignorancia en general y mi falta de formación en particular. Que se me autorice a hablar y a escribir mal, a insultar y a mentir sin que nadie me intente hacer sentir mal por ello ni me reprenda, me corrija o me llame la atención. He observado que es práctica común pero necesito un documento oficial que me certifique.
- Algún tipo de reconocimiento, condecoración, placa o insignia por mis aptitudes: Peón de España, Manipulable Pro, Soplagaitas Official o Carnaza del Poder Premium.
- Que el Código Penal incorpore una nueva pena para mí en el caso de que cometiera un delito grave: obligarme a leer todos los comentarios de los españoles sobre política en las redes sociales y a ver todos los selfies con pose. Moriré muy pronto.
- Un manual --a ser posible con una guía rápida con dibujos, emoticonos y colorines adjunta-- en el que me guíen paso a paso en cómo ser utilizado convenientemente. Con el batiburrillo actual, uno se pierde y a veces se equivoca. Además, me libraría de esa incómoda y estúpida creencia que me sobreviene a veces: que tengo cierto grado de libertad.
- Que se prohíba pensar, reflexionar, analizar o meditar. Que se prohíba el método científico y el análisis crítico. Los pocos individuos que realizan estas acciones resultan molestos y extemporáneos e impiden el correcto funcionamiento de la sociedad, que se rige, como todo el mundo sabe, por las emociones.

En base a ello solicito que se atiendan mis peticiones de inmediato o sino entenderé que se están hiriendo mis sentimientos y procederé a presentar la correspondiente denuncia penal o, en su defecto, una queja en un punto lila.

Un saludo y que pasen una buena mañana, una estupenda tarde y que descansen y que tengan un buen día entero y de tu parte y hasta lueguito.




domingo, 8 de septiembre de 2019

Las banderas de Gulliver



Los España, apellido ilustre, son una extraña familia --padre, madre y diecisiete hermanos-- que ha decidido encerrarse en su casa y liarse a golpes e insultos sin salir de sus camas, bien juntitas, compartiendo con entusiasmo, eso sí, el original objetivo de suicidarse a base de fumar cuatro paquetes diarios, mientras sus vecinos hacen deporte, comen sano y disfrutan del aire freshhhhko.
Tomaron esta decisión cuando leyeron un capítulo apócrifo de Los Viajes de Gulliver, en el que el protagonista llega a una extraña isla habitada por seres con el cuello torcido hacia delante y un pulgar derecho descomunal, los cuales adoraban las banderas de colores intensos. En seguida Gulliver identificó las dos o tres que más les gustaban y construyó unas banderas gigantes que le convirtieron en su rey. Los Sallopilig --así se llamaba este extraño pueblo-- eran una raza casi sin cráneo, cuyo cerebro estaba compuesto por una capa de neuronas del grosor y la forma de un folio y que hacía tiempo que habían perdido el sentido del oído y, lo peor de todo, del olfato y del buen gusto.  Eran ordinarios y cainitas y lo único que les organizaba en grupos eran esas deslumbrantes banderas, entregados con frenesí a adorar la propia y a denostar la ajena. Gulliver agitaba desde el amanecer hasta el alba las suyas y comprobó que excitaban y atraían cada vez a más Sallopilig. Así que Gulliver se convirtió en el Emperador de los Sallopilig, que se parece mucho a ser el rey de los cerdos, lo cual te convierte en un grandísimo cerdo. Eso sí, todos decían disfrutar muchísimo. Unos disfrutones, estos Sallopilig y este Gulliver. Todos sus infantes eran dueños de un spin y los adultos, de una copia de su bandera preferida y de una sonrisa --solo una--. 
Lo malo es que las últimas páginas de este pozo de sabiduría, tan celosamente guardado por generaciones de masones, habían sido arrancadas por una mano negra que dejó impresa su huella dactilar con sabor a ketchup en la última hoja.
Los España, últimos receptores y guardianes de un saber tan peligroso y secreto, decidieron quemar este capítulo innombrable y entregarse a la noble tarea de la muerte por mano propia a base de nicotina y alquitrán, llevándose con ellos a la tumba un conocimiento tan nocivo para el común de los mortales. Eso sí, los cigarrillos, todos con sello del Estado y ultralight, que suicidarse, se querían suicidar, pero sin prisa. Además, ahora eso de ultralight ya no existe. La cantidad de veneno de las cajetillas se clasifica por colores. Colores intensos. Como los de las banderas de Gulliver.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

El día de la marmota

Se venden paquetes de ideas intercambiables segmentadas por nichos de mercado, envueltas en plástico transparente protector, en caja de papel, en estuche de lujo, en papel de regalo con lazo y etiqueta, y en su correspondiente bolsa de marca con asas de cuerda, espolvoreada con hierbas aromáticas y polvo dorado. Todos los paquetes de ideas intercambiables vienen apoyados por estrategias de marketing multicanal, adaptadas al nicho de consumidor y al propio medio. Cada paquete viene asociado a un humano que las representa, las vocea y las vende, ducho en técnicas de venta, y apoyado por un equipo de profesionales expertos en neuromarketing y hábitos de consumo, que trabajan para colocar el producto a cambio de un único billete, el pasaporte al éxito de la organización que fabrica los paquetes de ideas. La competencia en este sector ha aumentado notablemente en los últimos años y entre 4 y 10 organizaciones compiten por un trozo de pastel de tan suculento mercado.
Los consumidores tienen hasta el domingo para seguir recibiendo impulsos de entrada y generar su única respuesta de salida, cumpliendo orgullosos con su papel de robots orgánicos desechables. A partir de ese momento, las organizaciones regatearán con sus paquetes de ideas y sus billetes únicos en pos de generar nuevos paquetes que les permitan hacerse con la hegemonía del mercado y coordinar la vida de los robots orgánicos. Todas las posibles respuestas posteriores de estos consumidores se encuentran tipificadas en 5 o 6 paquetes y el sistema dispone de medios para encauzarlas convenientemente, bajo el gobierno de un algoritmo que genera en el robot una sensación de libre elección individual, lo cual facilita la estabilidad del sistema y el correcto funcionamiento de cada unidad orgánica, sin pérdida de productividad laboral y consumidora.
Enhorebuene a todes.


Máximo



Durante todo el siglo XXI, la degradación e infantilización de las sociedades occidentales, y en concreto la española, parece no tener fondo. Compuestas por generaciones de individuos con rasgos desdibujados en cuanto al carácter, los valores y la épica de la existencia, pero bien definidos en su egoísmo, cobardía, pusilanimidad, cortoplacismo, hedonismo barato y capacidad para la mentira sin sonrojo (el famoso Relato, que comparte raíz con Relativismo). Individuos que no damos para un único retrato eterno de pincel y recargado marco que plasme nuestra poderosa alma, sino que más bien parecemos la piel reseca y desechada que ha dejado atrás la serpiente retocada que aparece en miles de fotos utilizando nuestra cara. 
El homo sapiens ha sido sepultado. 
El individuo, despedazado y el ciudadano ha entregado su alma al diablo: la promesa de la felicidad eterna. Aún así, siguen siendo estas tres las únicas de entre nuestras condiciones que nos acercan un poco a la libertad y a una vida con sentido.
Las personas nos hemos vuelto tan ignorantes que nos hemos dejado arrebatar las conquistas de las grandes civilizaciones antiguas y de los últimos 500 años. Ahora sólo somos un conjunto pegajoso y maleable de identidades que nos definen como opresor u oprimido, víctima o verdugo, pudiendo ser una cosa o la otra en función de quién esté hablando y en qué semana lo haga. Y esa siempre ha sido la antesala del tribalismo y la confrontación, la cual degrada en todo tipo de violencias. Todo esto define el triunfo de los ignorantes y los mediocres persistentes sobre una masa de ignorantes y mediocres mentalmente débiles y humanamente perdidos, yonquis de la siguiente dosis de sonrío, disfruto y lo cuento, antesala de la caída maniacodepresiva que siempre llega y, oh, nos pilla desprevenidos y débiles.
Cada vez hay que mirar más lejos y a lugares más vacíos si lo que uno desea encontrar es algo que tenga un poco de sentido.
Nos merecemos cada cosa que nos pase. Ni siquiera somos los que eligen la pastilla azul de Matrix para permanecer en nuestro sueño. Somos más bien el abyecto judas que traiciona a los suyos para que le reingresen en la maldita cápsula de colores de la felicidad eterna, encantado de que nuestra sangre y nuestra carne sirvan de comida para un sistema degradado, el mismo que despedaza nuestro reblandecido y viscoso cerebro en las cuchillas del último modelo de temor-mix.
El único ser vivo conocido consciente (y el único consciente de su propia muerte, de lo cual ya dudo) reniega de su naturaleza intrínseca y de las grandes conquistas que nos elevan un poco del sufrimiento y nos convierten en privilegiados, para ponerse en manos de iletrados verborréicos infantiles y egoístas que nos clasifican, nos datan, tatúan sobre nuestra superficie pulida, lisa, vacía y brillante nuestros números de serie, esos que nos dictan qué bala somos, mientras nos utilizan como su munición y nos disparan contra nosotros mismos, esperando emerger de entre nuestros despojos como auténticos salvadores, en un patético drama que siempre termina mal para los mismos.
Transformar una bala roma en un cuchillo afilado parece tarea imposible y cada vez me da más la impresión de que efectivamente lo es. Es imposible.




El hombro



El hombro es la articulación que une el pensamiento y la acción, y el techo de las emociones: del corazón desbocado y de la respiración que presiente. Un lugar del mundo tan poco mencionado siendo, sin embargo, geografía de encuentros con el otro. Se ofrece para llorar sobre él. Y para ayudar a soportar las pesadas cargas de la vida de los otros, de los amados. Puede ser el susurro de la sensualidad, el comienzo de una aventura. Una mano sobre él transmite ánimo frente a la adversidad. Las dos manos regalan apoyo y confianza. Si se ponen a los lados, levantan el ánimo del que duda de sí mismo, le recompone y le afianza.

Es un arco, una bóveda, un puente. Un cruce de caminos, igual de buenos todos. Una puerta o un tobogán. El telescopio para ver las estrellas o la lupa que agiganta los secretos más diminutos.
Me parecía un buen lugar el hombro, sí señor, hasta hace bien poco. Un buen lugar.

Y es que en los últimos años he descubierto que también es un botón, un interruptor, una especie de palanca, en la mente de los cobardes, al menos. Sospecho que imaginan que acciona un resorte, que activa una maquinaria interna que pone en marcha lo que ellos están deseando ver, aunque no exista. Porque parece ser que del hombro puede partir un camino que lleve derechito a las vísceras. Las mismas que los cobardes tienen repletas de bilis.

Y así, la hembra golpea el hombro del hombre --estaba deseando poner esas tres palabras en la misma frase--. A veces lo empuja, ojos desencajados que no pestañean, torrente de voz estridente, a ver qué pasa. Otras lo golpea, repetida e insistentemente, con el dedo índice, acompañado de un buen puñado de gritos e insultos.

Nada.

Tras el fracaso propio, la hembra envía a otro hombre contra el hombro. Podría ser una copia mala de un malvado de los cómics de Tintín, sin entrar en detalles. Pone la mano en el hombro para amenazar, mirada oculta tras las gafas de sol.

Impasible.

Luego, uno de esos que está en un bando porque es demasiado cobarde para estar en el otro, aunque ganas no le falten. Una de esas personas a las que la realidad les importa un bledo, orgullosas de ser ignorantes. De los que quieren mandar callar la verdad a base de golpes que no dejan marca. Así que coge carrerilla para golpear hombro contra hombro, hombre contra hombre. Un títere de las hembras. Deseando que se accione el resorte y poder así contentar a las esposas poniendo las esposas.

Gandhi, Mandela, Ferrer. Muros de paz.

Golpear el hombro se descubre como la violencia de los cobardes. La misma violencia que quieren provocar y que no encuentran por mucho que busquen porque no existe. Esa violencia que ejercen, ya sin cortapisas, contra los más débiles, cuando nadie mira.

Los más débiles que son también los más amados, dueños de tus hombros golpeados, que ahora ofreces aún más fuertes. Que son su asidero y su refugio, su escudo, su lanza y su cobijo. Su sostén, sus cimientos, su chaleco antibalas, su cueva de la risa...

su canción.

Un buen lugar, el hombre. Perdón, el hombro.


miércoles, 15 de mayo de 2019

Belleza natural, bocata

"Abrazaba su serenidad, su inocencia, su apasionante realidad. Estaba ahí, más vivo que nadie, yéndose hacia el futuro, a cada segundo. Su belleza --mero existir-- abrasaba la tela de araña, realzaba el descorazonador mecanicismo de los clones o de los robots orgánicos. Su voz, sus juegos con el lenguaje, tan sencillos, convertían el manido río de palabras que fluye monocorde y tedioso, desde el amanecer hasta que cae el sol --y por tanto, losa eterna, insufrible, de la sociedad global--, en una tortura de mediocridad para la mente que busca la chispa del intelecto, tal y como el sediento bebe la última gota de agua en el desierto helado. La caricia lenta, la mirada cálida, la mano delicada en su cara. El brillo de los ojos mansos, la risa libre, jovial, despreocupada, limpia, tan limpia. Abrazo no pedido, suave, sin duración, sin factura, dado como si no fuera nada, mientras se escuchan ruidos amortiguados de otras vidas tras la pared y la luz del atardecer entra oblicua y naranja, iluminando el polvo que flota y un momento por el que merece la pena vivir y que olvidarás, aunque le hagas una foto".

 Belleza natural, bocata
 Sudeer Menada