lunes, 11 de febrero de 2019

Muda

  "Brenda comprendió que todos los problemas eran en el fondo el mismo: El caballo salvaje. Ese al que se permitía cocear a su antojo; o al que se intentaba sujetar con riendas, o domar, o manipular, excitar. Castigar. Amedrentar. O complacer. 

Sin éxito. 

 Brenda decidió no hacer nada de eso. Simplemente, se dio la vuelta y se marchó. Abandonó al caballo. Redujo su comunicación corporal y facial a la mínima expresión. Dejó de coger el teléfono, de escribir mensajes. Desenchufó los cables --axón adherido a la pared, sinapsis de imágen y sonido-- que descargan contra nuestros cerebros. Y renunció a la condena de tener que hablar. Las bellas canciones existen aunque nadie las esté cantando. Se transformó en un ser humano. Se escuchaba respirar. Miraba la luz --velocidad de los fotones-- y jugaba con las moléculas del agua entre sus dedos. Saboreaba los sonidos que emanan del silencio. Le quitó el reloj al tiempo. Tamborileaba los objetos del mundo con las uñas de una mano y miraba a cada persona con la que se cruzaba con la barbilla apoyada en la otra, como lo hace el cocinero cuando observa, complacido, burbujear el agua hirviendo en la que ha sumergido a la langosta. El hilo de sus pensamientos discurría suave, delicado, como lo hace el murmullo del riachuelo en el bosque cuando no hay nadie allí para escucharlo". 

Muda 
Valeria Song


lunes, 4 de febrero de 2019

Dentistas con alma




    Mi deseo más profundo en la vida, mi anhelo de felicidad más íntimo ha sido, desde que tengo recuerdos, ser una fracasada. Escaparme de la escalera de la vida, esa que sube esforzadamente cada peldaño para, sin remisión, volver a bajarlos todos hasta regresar al punto de partida: la no existencia. Siempre he soñado con recorrer un sendero más o menos recto y sin desniveles, bien pegado al suelo, que me evitara tanto ajetreo para, al final, terminar igual que todos: pasto de los gusanos y completamente olvidada. Para ello, he hecho todo lo humanamente posible para evitar estar expuesta. Sí, expuesta a la mirada de otros. Esa mirada que lleva soldada tantas opiniones sin fundamento, tantos deseos irracionales, tanta ignorancia desenfadada, tanta maldad disfrazada, tanto egoísmo latente. Expuesta a que existas para alguien, te tome como su centro del mundo, te crea el clavo de su abanico, y te obligue a subir los peldaños de su predecible, aburrida y complicada vida, en la cual un insignificante y efímero ser vivo cree que todo lo que le pasa es protagonista y todo lo que le pasa a una es secundario. Que una sufre, vive y muere por un bien mayor, que es su conjunto de pequeños triunfos –uno detrás de otro, uno detrás de otro, tan diminutos y olvidados--. Mi deseo es no ser vista, no ser escuchada; ni siquiera olida. No ser odiada pero tampoco amada, que no me envidien ni me deseen ni me propongan por mi valía ni me alaben por mis méritos, ni caer bien ni mal ni regular sino más bien al contrario. No saber ni ser sabida, no sentir ni ser sentida, no pensar ni ser pensada. No tener opinión y no ser opinada. Ni religión, ni política ni aficiones; no soñar ni ser soñada. Ser como la materia oscura, pero tal y como es ella, ni oscura ni clara. Y tan solo sospechada. Presente y ausente. Una materia que no existe.
    Pero por mucho que yo no lo quiera soy materia que existe y se degrada. Soy piel y huesos y carne. Soy vísceras y uñas y humores viscosos, malolientes. Soy ojos que dejan de ver y oídos que ensordecen y rodillas que duelen. Uñas que crecen y pelo que se ensucia y dientes que se pudren: dientes, que se pudren. Soy una mujer fuerte, sana, que no ha sufrido grandes penalidades. He envejecido bien y he conseguido que el mundo no sepa que existo. Tan solo tengo un talón de Aquiles: mis dientes, se pudren. A causa de ellos, me he visto obligada a salir al mundo y ser vista, revista y revisada, oída y escuchada, habiendo tenido la fortuna de ir a parar a la consulta de un dentista que se centra en mi boca e ignora el resto de mi ser por completo. Sospecho que no es falta de humanidad, ni frialdad ni indiferencia. Simplemente, compartimos el mismo y profundo deseo: que nos dejen en paz.
    Pero cuando mi marido murió yo fallé. Éramos como dos gatos en la misma casa pero él se fue y me dejó sola. Supongo que el primer soplo de aire que entra por la ventana rellena el vacío de la silueta ausente –felina--. En mi caso fue por la radio. Una voz; música; unos mensajes calculados, directos a mis débiles y solitarias neuronas. Y reaccioné. Interactué. Me moví. Cogí el teléfono y llamé a Dentistas con Alma, como si mi dentista de toda la vida no la tuviera, por mucho que me la ocultara, que no la expusiera, tal y como hacía yo. Quizá la que había perdido su alma era yo misma, que no sé si era la mía, tan liviana, o la de mi marido. Caí en la trampa de la voz dulce y amable que sin embargo no para de hablar y no te deja pensar mientras te dice lo que debes hacer y sentir y esperar –anhelar-- y pagar. Y casi sin darme cuenta me encontré subida en un autobús que me recogió en la Plaza Elíptica, papeles para una financiación en mano, camino de una clínica dental de siete plantas junto a la Estación de Atocha. Muy visible, muy poco en paz y muy sola.
    Ahora soy una mujer sin dientes podridos. Tampoco tengo los sanos. Unos tornillos de titanio perforan mis senos y otros aplastan un nervio de mi mandíbula. No puedo llevar las prótesis que van sobre ellos y no puedo dejar de pagar al banco una letra que devora mi pensión de viudedad. Las infecciones y el dolor me atormentan desde hace meses. Ellos son Dentistas con Almas, porque cerraron y se llevaron la mía y la de muchas personas más. Mi espíritu era liviano, casi inexistente: era fácil arrebatármelo. Mi salud y mi dinero también. Mi gato se marchó y quedé expuesta. Fui sabida y pensada. Y después, claro, fui engañada, manipulada, robada y torturada. Fui utilizada y abandonada. Aplastada por una manada.
    He regresado a mi dentista de siempre. Me he sentado y he abierto la boca, sin hablar. Él se ha acercado y ha colocado su espejo dentro. Me ha revisado y me ha explicado todo lo que hay que hacer para acabar con mi sufrimiento. Nuestros ojos no se han cruzado. No había rencor en su voz. No ha pensado ni sentido ni juzgado. Es un profesional. Además, me han contado que su esposa falleció hace bien poco. Creo que lucha por no quedar expuesto, como yo, y que alguien le arrebate, en un descuido, el alma y la paz.



sábado, 2 de febrero de 2019

Ya no me da la meditación pa tanto ego suelto

"RUEGOS Y PREGUNTAS

 - Su Santidad, tengo una amiga que se declara cristiana y budista. Sonríe y es amable con los desconocidos pero me consta que la conduce el odio, la envidia y la codicia en su vida privada. Va a misa, medita sobre su cojín y se acuesta con un rosario bajo la almohada. Después se queja de que no puede dormir. ¿Qué opina Su Santidad?¿Existe alguna forma de ayudarla a dormir mejor? 
 - Menudo comienzo(risas). Usted sí que sabe ponerme en un aprieto(más risas). Ante un caso así, tendría que consultar con mi maestro(está muerto, más risas). De momento me remitiré a esa broma que circula sobre mí en internet y cuando vuelva por aquí ya le diré lo que me ha aconsejado mi maestro(Todo el auditorio ríe y rompe a aplaudir)"

Charla de Su Santidad sobre meditación y Occidente. Universidad de San-di-ego, febrero de 2008.
Del libro: Ya no me da la meditación pa tanto ego suelto.
Dalai Lama




viernes, 18 de enero de 2019

Cómo jugar a las damas sin tablero

"El lenguaje reducido, ramplón, monocorde; las conversaciones repetitivas, formales, previsibles, anodinas; y el reduccionismo intelectual, el orgullo de la ignorancia o la inquisitorialización de toda palabra, idea, gesto o chiste'-/ aniquilan el ingenio, la vivacidad, la chispa, la imaginación y reducen la existencia del ser humano a una plasta informe sin sentido alguno. A veces la Humanidad parece una versión cutre de un asistente virtual en pruebas, clonado hasta el infinito nacer y morir de individuos en el día de la marmota. La neurona y el glóbulo rojo malviven ante nuestro gran, simple y neomoralista monumento poliasexuado, prístino y sumariamente preventivo. Por eso el silencio es nuestra moneda y nuestro precio: su cruz, nuestra cárcel y su cara, la más inabarcable de las libertades."

Cómo jugar a las damas sin tablero 

Roth Zelop 
Ex Campeón del Mundo de mascar tabaco


El diablo está en los detalles

"- Me están pisando los talones, Mike.
 - Estás de mierda hasta el cuello, Jimmy. Mira, llevo toda la vida rodeado de políticos, periodistas y abogados. Estoy viejo, pero creo que eso me da derecho a contarte algo que he aprendido: En el siglo XX, el diablo estaba en los detalles. Ahora está en la ausencia de detalles o, peor aún, en su abrumadora presencia". 

Llevamos cincuenta años usando el mismo guión y sólo cambiamos la ropa y el decorado(pág. 212) 

Jude Creek


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Papá Noel

    La Navidad crónica me ha arrinconado en una terraza cubierta del barrio. Miércoles por la mañana de regalos, árboles decorados, millones de mensajes prefabricados. Y de luz atemperada y cálida estrella perenne. Papá Noel no va a las casas que cenan pizza congelada y venganza infanticida. Pero los Reyes Magos están de camino y trabajan para encender la chispa de la ilusión de vivir. Aguantad, resistid, que ya vienen. Vuestra vida es magia, pasión y alegría, y borrones de tinta negra entre corchetes con candado. Me protegen el murete de ladrillo, los arbustos y la potencia de mi fuerza masculina, intacta, brillando justo delante de las bridas que la conducen. Una hora lleva Papá Noel de espaldas a mí. Le vi entrar cojeando, vestido de traje marrón oscuro, cuidado y viejo, zapatos negros y sombrero de ala ancha a juego. Todo su pelo blanco adorna una cara enjuta. Canas fluorescentes y escaroladas culebrean su espalda en busca de pesadas cargas. Fuma y bebe cerveza y no hace nada. Una mezcla de dignidad, diferencia y olvido. Su barba es cervantina; golpetea el borde de la mesa con su dedo índice mientras le grita socarrón al camarero cubano que hoy, sólo hoy, tiene mucho tiempo. La verdad es que siempre lo ha tenido: regala tiempo. Es una mezcla de ansia de soledad y búsqueda de un alma especial pero, mientras se dedica a ser eso, una enorme pérdida de tiempo, como todas las demás cosas, regala tiempo. Rodeado de mesas en las que los hombres escuchan con cara de pasmo a mujeres que dictan cómo es el mundo."¿Por qué me mientes?...¿Qué estás ganando?...No puedo tener confianza, no me fío... Qué odisea... Entiendo pero no comparto... Qué gilipollez es esa, ¿no?... No me gusta nada... Hay que hacer lo que dice ella... Haz algo, Javier."
    Violencia psicológica contra simples incautos. Inteligencia inductora legal de brazo ejecutor encarcelado. Bla, bla, bla, bla, la cerilla que prende el fuego. Pero Papá Noel va muchas veces al baño, parece que se va a ir pero siempre vuelve. Oye las conversaciones pero no las escucha; mira los carteles de azulejo sobre la pared de ladrillo, todo su tiempo regalado, su vida regalada con gusto, jamás envuelta en papel de colores, regalado su amor profundo y vivaracho, su amor activo, regalado sí, vivo y regalado su amor y su tiempo y sus pensamientos y actos y palabras, todo él afilado como el lápiz tras salir del sacapuntas, viejo y joven, joven y viejo desde siempre, desposeído de alma gemela y en su infructuosa búsqueda --no existe, estúpido--, entregado a la buena educación, el sentido común, la lógica y el equilibrio, la generosidad y el cariño y la alegría serena, entregado a ello y todo lo da y ellos lo reciben y florecen y son la luz, la piel tersa y las manitas que crecen y los pies que se asientan y trazan un camino que es la vida que explota y es tierna, firme, poderosa. Da gusto verle desde aquí, mi esquina de la terraza. Atemporal, discreto y con estilo. El cuerpo desnudo que disfruta su soledad y el vestido que pide a gritos una compañía digna. Y sino, salvaje. 
Papá Noel saborea su soledad , hombre en paz, satisfecho de lo que ha dado, compañero de viaje, aún, de sus amores, indiferente a sus caricaturas, a su demonización, a su injusto y salvaje escarnio. Vivo y sereno, ajeno a su estereotipo de turno, entregado a sus minutos y horas, vivo digo, en su camino firme y apasionado. Pesa el saco sin regalos. Lo dejó en casa. Él sólo lleva un sombrero marrón de ala ancha, a juego con su traje. El hueco entre sus canas y la tela está lleno de tiempo, y de ideas que serán actos de amor verdadero. Mientras, fuma, bebe cerveza y sueña con mujeres hermosas, calladas y pasajeras. Porque él es el jodido Papá Noel, el de verdad, el humano. Ese al que ya no quieren dejar estar en el mundo.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Viscelánea Vocabla

"- La vida humana está hecha de palabras, amigo Claudio.
- Bien lo saben los que las utilizan como si fueran mosquitos que transmiten la malaria. Ay del que no tenga mosquiteras protegiendo sus ventanas.
- Eso era antaño, Claudio. Ahora es mucho peor. Las palabras son las gotas que conforman la lluvia tan ansiada tras una larga sequía. Parecen hechas de agua pero son ácido, veneno licuado que cae sobre gente sin paraguas. Sobre gente sin paraguas, amigo Claudio. Y lo peor de todo es que no desean tenerlo."

Viscelánea 
Solomon LaBlanca


jueves, 6 de diciembre de 2018

Viscelánea

   "Paul cruzó el umbral y se encontró frente a un ser abominable, envuelto en sombras. Hacía tiempo que en aquella habitación no había luz. Le dominaba el espanto pero no pensaba retroceder. No pasará, pensó. Al ver que el Otro tampoco se movía, se armó de valor y avanzó hacia él. El Otro hizo otro tanto y Paul se detuvo. Alzó la mano izquierda con violencia y la mano derecha de aquel engendro la paró con un golpe seco y perfectamente simétrico. Entonces comprendió. Lejos de abandonar, se echó en brazos de su locura y la emprendió a golpes con la superficie pulida. Ya no había vuelta atrás. Más allá, el abismo. Y una garantía de inmortalidad."

Viscelánea
Solomon LaBlanca


domingo, 23 de septiembre de 2018

Judas no era romano

"No vendas la piel del oso antes de haberlo cazado. Y no intentes cazar un oso con las uñas pintadas porque recibirás un zarpazo.
No intentes boxear con un jugador de ajedrez porque acabarás intentando mover las piezas con los guantes puestos. Y tú no eres muy inteligente y él sí.
No traiciones, no apuñales por la espalda a quien ya fue traicionado y apuñalado porque mientras creías que tu sonrisa le distraía ya se había puesto la coraza y te llevaba diez movimientos de ventaja.
No intentes jugar al póker en un estadio de fútbol frente a un jugador de mus. Terminarás jugando al mus en un bar de abuelos, desplumado. 
No juegues sucio, porque el mundo te lo permita, contra tu maestro; no eres ni mucho menos su primer alumno y él sigue siendo el maestro.
No intentes hundir a quien ya no te ve y además es invisible. Para él no existes y por tanto no dañas. Sin embargo, su mera existencia te derrota.
No seas peluche diabólico o barbie traicionera frente al lince viejo y sabio. No estás en la habitación rosa que te preparó mamá sino en la noche cerrada del bosque más tupido. 
No calumnies y sonrías mientras te guían el odio y la ponzoña. La inteligencia es serena, la bondad paciente, el saber provechoso. Y si los posee tu víctima, pregúntate por qué está tan quieta y tranquila mientras la apuñalas con saña.
No empuñes la espada con brazo débil y mente emponzoñada si tu adversario es noble, de pulso firme y mente clara. Dejará sus armas a un lado y sólo tendrá que arrebatarte la tuya para acabar contigo.
No vayas a la guerra en soledad o en compañía de necios frente a un poderoso ejército que te ofreció la paz.
Porque Roma aún está por todas partes y Judas murió por unas monedas."

Meditaciones y aforismos
Solomon LaBalnca


viernes, 14 de septiembre de 2018

Rómulo y Remo



Se nublan los ojos con fina lluvia de hastío.
Corazón congelado en fiordos de aguas turbias.
Deportan su alma a Siberia hasta que pueda regresar en domingo.
Intelecto y fuerza pilotan un cohete hacia el Edén.
Juega al ajedrez contra boxeadores sin guantes.
Cae el telón y los traidores y farsantes se arrancan la máscara.
Recoge los pedazos de sus guiones y es notario de sus puñaladas.
Zeus lee e imparte justicia.
Las lágrimas de plástico cesan: ya no disfrazan la ponzoña.
Rómulo y Remo pueden fundar una nueva Roma, alimentados por el oso.